Halloween es una fecha que la verdad desde que deje de recibir dulces dejó de emocionarme, sin embargo mucha gente piensa qué ponerse, el maquillaje, el disfraz perfecto, la pinta rara, o lo fácil y económico que puedan usar en esta fecha. No niego que ver a la gente con disfraces raros no me guste, de hecho es hasta divertido, sin embargo, salir en la noche e ir a una fiesta no es que me llame mucho la atención.
Hablemos más específicamente, 31 de octubre Bogotá, Colombia. Masa de personas por toda la cuidad principalmente aglomeradas en una misma zona (85 y 93). Todas o más bien en su mayoría tratando de pasar una buena noche en bares de la ciudad, sin embargo son tantas las personas que el espacio (que de por si ya es pequeño) no alcanza.
Imaginemos esta Situación 7:00 am o 5:00 pm día entre semana momento de llegar al trabajo o salir del mismo, si el clima esta de buen genio hace sol, de lo contrario puede haber una mezcla entre lluvia, tormenta, o una briza que congela. Comencemos a describir este ritual para lograr tomar un bus de estos. Primero hay que ir a la ventanilla donde recargan la tarjeta, eso si es que usted no recordó recargar su tarjeta y decide llegar al torniquete y ver que le sale un X de no saldo, y ojalá que no se de esas estaciones donde le toca devolverse hasta la subida del puente y hacer nuevamente la fila.
Bueno continuando con el rito, una vez tarjeta en mano y con toda la actitud para empezar el día decide caminar a la estación, cuando oh sorpresa!, tarann ahí esta el monstruo de fila, todo un calvario, sin embargo ante todo la buena actitud, que empiece la fila. Quizás 30 minutos después, y con algo de suerte si es que no han sido suficientes los empujones o los olores pestilentes, aparece ante los ojos de uno un objeto de metal que un flecha que te hace decir por fin!!. Sin embargo este es el calentamiento acá viene el momento de desmotar la agilidad para correr a enlatarse en un lindo aparato rojo de metal. Uno camina entre la gente llega a la puerta donde para el bus que le sirve y sin saber como entre la multitud uno termina adentro, o en algunos casos con media maleta fuera del articulado. A veces ni hay que moverse para entrar, la gente es muy querida y te mete por si sola.
Díganme si esto no es igual que salir un 31 de octubre, durar más haciendo filas que en un lugar, te toca pagar las tarifas más altas, te enlatas en bares y al salir has perdido los 10, 15, 20 o 30 minutos que gastaste tratando de arreglarte por que si no fue la gente o la espichada fue el clima el que te lo arruino.
SALUDOS !
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