Para comenzar este año decidí hacer algo totalmente diferente a lo que siempre suelo hacer, por ello, aliste maleta, anime a mi mamá de viajar conmigo y nos fuimos a un lugar extraordinario llamado Ciudad Perdida. Para los que no conocen mucho de este lugar se los describiré. La Ciudad perdida, Lost city o Teyuna, como prefieran llamarla, es un lugar donde la riqueza natural es impresionante, donde la vista y la historia se fusionan para mostrar su imponencia.
La ciudad perdida es un claro que aparece en medio de la Sierra Nevada de Santa Marta, es un conjunto plataforma y escaleras construidas por indígenas pertenecientes a la comunidad Tayrona. Se cree que este lugar fue construido al rededor de los años 700 d.c, sin embargo con la llegada de los españoles y la conquista los indígenas abandonaron estas tierras, haciendo que el lugar se convirtiera en una leyenda.
Leyenda que volvió a tomar vida cuando los guaqueros (buscadores de tesoros) encontraron este lugar lleno de oro y cerámicas enterrados. Como les decía anteriormente, este lugar era un conjunto de plataformas, se dice que allí estaba construidas las casas de los miembros de la comunidad, también habían espacios especiales para el líder especial, y para llevar a cabo las ceremonias. Así mismo se dice que las personas eran enterradas en sus casa con joyas (principalmente en oro).
(esta es una foto que tome desde una de las plataformas más atas, como ven se pueden ver dos "círculos" principales eran donde se llevaban acabo las ceremonias)
Como pueden ver la vista es hermosa, y más en persona!!!
Bueno, siguiendo con la historia, ya que tiene una idea de cómo es el lugar podemos pasar a contar la parte dura. Sí señores, como dicen por ahí nada es fácil y llegar hasta ese punto tampoco lo es, al menos que tengas un helicóptero que te lleven.
Resulta que para llegar a la ciudad perdida hay que caminar entre dos o tres días, y no cualquier camina!, es bastante pesada, o al menos lo fue para mi, bueno aunque no es que yo sea la más atlética la verdad.
El recorrido comienza cuando te dejan en un pueblo llamado Machete Pelado, en este punto ya le has dicho adiós a cualquier tipo de comunicación electrónica, es decir no entran llamas, mensajes, ni un alma. Pero eso es algo que ya te habían advertido desde antes.
La verdad empezar el recorrido es como entrar a la universidad, uno llega contento, con toda la actitud, asombrado de todo y de todos. Esto es así hasta que et encuentra con un bello camino que parece de arena, siendo honesta te encuentras con el primer profesor duro, una montaña empinada, de curvas cerradas acompañada de un rico y delicioso sol de medio día. Empiezas a caminar pensando en toso lo positivo, hasta una vaca te hace sentir que todo es maravilloso, luego de que el ritmo cardíaco incrementa del esfuerzo físico, y sientes que estas apunto de dejar salir tu corazón por la garganta comienzan los lamentos, las maldiciones internas y el arrepentimiento.
Una vez terminaras de bajar llegabas a un pintoresco campamento donde habían duchas, hamacas con toldillo para los zancudos, unas camitas, mesas, una cocina y un delicioso río helado donde se podía nadar.
Al llegar nos dieron comida, la cual, por mi gran fortuna venia con postre!!. allí habían enchufes para conectar lo que necesitaras y te vendían gaseosas, agua o cervezas.
Allí pasamos la primera noche en el Campamento #1. en la mañana nos levantamos temprano (a las 6) desayunamos no arreglamos y arrancamos nuestro camino hasta el Campamento #2. A mi parecer el segundo día fue más fácil que el primero, también tenia subidas y bajadas empinadas, pero contaba con más senderos planos.
ACÁ LES MUESTRO LAS FOTOS QUE TOME EL SEGUNDO DÍA
Resulta que en la Sierra llega un punto donde comienza a ser reserva indígena, allí cambiamos a los campesinos por indígenas, valga la redundancia, a partir de cruzar esta zona, le decíamos adiós a las casas de cemento y ladrillo, y saludábamos a las de madera y barro. esto implicaba que ya no tendríamos más tomas corrientes y que en las noches nuestra fuente de luz serian las velas.
Retomando con la caminada del segundo días, esta duro aproximadamente tres horas o tres horas y media. de ahí llegamos al Campamento #2, el cual a mi parecer menos agradable que el primero, era más desorganizado, Como estaba lleno nos toco dormir en hamacas, todo una aventura fue esa noche. No sé si la aventura fue por los ronquidos de alguno de los caminantes o por lo difícil que era acomodarse en ellas. Sin embargo, yo venia mentalizada para todo, así que lo disfrutaba lo más que podía.
Allí también pasaba el rió, cuyo nombre no recuerdo, pero lo que sí tengo claro es que el agua era tan fría que al meterte quedabas tieso y al salir sentías calor. Luego de estar un rato en el río, estaba listo el almuerzo, la verdad no es un almuerzo tipo ejecutivo ni a la carta, pero eso no lo hacia menos delicioso, no puedo negar que las cocineras tenían un don para preparara los alimentos.
Al despertar te reunías con todos, el guía te contaba historias del lugar y luego la cena. finalmente el postre la despedida de buenas noches, dientes limpios y a dormir.
Ducha rápida en la mañana con agua helada tipo río al amanecer, cambio de ropa, desayuno, dientes y arrancamos el tercer día hacia nuestra siguiente parada el Campamento #3. La misma historia del día anterior, subidas, bajadas, cruzadas del rio ( pero en partes donde no te llegaba ni a las rodillas), fruta en los puntos de descanso, indios, selva, paisajes increíbles, sudor y un anhelo de unas nalgas más fuertes al finalizar el recorrido.
Este recorrido del tercer día se puede hacer entre tres horas y tres horas y media, aunque si caminas rápido o a buen ritmo como mi mamá lo logras hacer en dos horas y media o cuarenta.
El Campamento #3 era muy lindo, limpio, grande, más organizado. La verdad muy buen lugar para dormir. Al llegar almorzamos y quedamos con a tarde libre para ir al río, dormir, lavar ropa, o secarla sea el caso.
También nos hicieron una charla más formal sobre el lugar, nos explicaron todo muy bien, nos dieron maíz pira y té. En la tarde noche llego la cena alumbrada con luz de vela, acompañada con zancudos que aprovechaban de cualquier lugar donde no hubiera repelente para atarcar. Finalmente postre, dientes, pijama y a dormir.
Resulta que en la tarde mi mamá había visto las fotos de la cámara y desafortunadamente (que palabra tan larga) la descargo, así que estaba triste porque iba a tener que llegar a la ciudad perdida con tan solo los 10 mega pixeles de mi celular.
Cuarto día, por fin llegaríamos al lugar que tanto nos había hecho caminar, pero antes teníamos que enfrentarnos a milllllll escalones angostos y empinados para logar llegar, además como habíamos estado ascendiendo los ultimo días el clima se había tornado un poco más frío y húmedo (romendación lleven chaqueta delgada). Así pues a sacar nalgas, uno a uno en fila como hormigas íbamos subiendo. La verdad todo era tan perfectamente construido que era asombroso imaginar cómo lo construirían. cada escalón de piedra cada base de las casas, !todo!.
(Por desgracia acá no tengo las fotos de las escaleras, se las debo).
Y es así como después de cuatro días de mucho caminar, sudar y comer bien se llega a este pequeño paraíso, Tayuna, un lugar donde sientes la magia de una cultura que desapareció pero cuyas raíces siguen vivas.
Allí estuvimos como 4 horas, también fue el Mamo, ah y como allá hay una base militar puede cargar mi cámara.
El regreso ya fue otra historia, uno caminaba ya más rápido, alegre y con ganas de volver a la civilización a contar todo esta aventura. Al bajar de la Ciudad Perdida caminamos hasta el Campamento #2. Al siguiente día al Campamento #1, donde si querías podías pasar la noche y si estabas bien de rodillas y estado físico regresar hasta Machete Pelado donde te esperaba una camioneta que te llevaría a Santa Marta.